Cambio climático
Los expertos están de acuerdo que a largo plazo ocurre el cambio climático y que ya afecta los recursos hídricos de California.
Las temperaturas más cálidas, los patrones variantes de las lluvias y nevadas, y el nivel de mar en ascenso afectarán profundamente la capacidad del estado de manejar abastecimientos de agua y otros recursos naturales. Adaptar el sistema estatal de aguas a éstos cambios será un desafío considerable en las décadas por venir.
Se supone que el manto de nieve invernal en el Sierra Nevada – la espina dorsal de los recursos hídricos estatales – decline en forma significativa mientras que suben las temperaturas. Los nuevos modelos climáticos sugieren que el manto de nieve se encogerá hasta por un mínimo de 25% antes del año 2050; es un golpe fuerte al sistema orgánico de almacenaje hídrico del estado y el sistema artificial de abastecimiento que fue construido hace 50 años con el propósito de capturar y transportar el deshielo.
Además, se supone que el manto de nieve alcance su máximo más temprano y derrite con más rapidez en el futuro. Se supone que más precipitación caiga como lluvia más bien que la nieve, levantando el espectro de experimentar máximos más elevados en los caudales de crecidas, así causando tensión adicional en los diques estatales y los frágiles sistemas de protección contra las inundaciones. Un informe climático estatal que se publicó en abril de 2009 indicó que variaciones en los patrones de precipitación “resultarán en sequías más largas y más secas y la disminución de los niveles de aguas subterráneas, conjunto con incidentes de inundaciones extremas de mayor frecuencia y gravedad”. El informe declaró que en algunos años los niveles del agua en los embalses tales como Lago Oroville, Lago Shasta, y Lago Folsom podrían bajar más allá de los niveles previstos para la toma del agua, efectivamente cancelando la distribución de aguas de embalses hasta que se recuperen los niveles de almacenaje.
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